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quarta-feira, 1 de julho de 2015

"Poemas do Egipto", de Judah ben Samuel Halevi





Versão de Vasco Xabier Kintana





Judah ben Samuel Halevi 

Espanha, 1070/75 - Jerusalém, 1141




   Mira las ciudades! ¡Contempla las villas
             que fueron propiedad de Israel!
Honra a Egipto! Sean leves
             tus pasos! No pises con fuerza
por las calles por las que pasó el Señor
             buscando la sangre de la Alianza en los dinteles,
y la columna de fuego, y las columnas de nube
             mientras todos los ojos las contemplaban y veían.
De allí proceden los hombres de la Alianza divina,
             las piedras angulares del pueblo del Señor se tallaron allí!


   Dios mío!, de generación en generación se narra tu prodigio,
            de padres a hijos sin que nadie lo niegue.
Este Nilo testimonia que en sangre lo convertiste,
            sin conjuros, sortilegios ni hechizos;
sólo con tu Nombre en mano de Moisés y Aharón,
            y el cayado que se trocó en serpiente.
Ayuda al siervo que cree en Ti
            y corre a ver los lugares en que obraste el prodigio!


 Llévame a So'an, al Mar de los Juncos y al Monte Horeb?
            para recorrer Silohy la montaña del Templo en ruinas;
para seguir la ruta del Arca de la Alianza hasta
            lamer el polvo de su tumba, más dulce que la miel;
para ver la morada de la hermosa que olvidó su nido.
            Echaron a los hijos de la paloma y lo habitan crías de cuervo!:
   El Destino me trajo rodando a los desiertos de Nof.
            Dile al Hado que me siga arrastrando y me de vueltas
hasta que vea el desierto de Judá,
            hasta que llegue a los confines del Norte, al Bello Lugar.
Allí me cubriré con la gloria del Nombre de mi Señor,
            me pondré, envolviendo mi cabeza, el turbante de su santidad.




( Enviado pelo amigo Alvaro Martinez)